Sunday, June 29, 2008

Mates con Ama nda

Me invitó a tomar mates con facturas, el pretexto era verla a Sara, su hija y mi ahijada, que hacía mucho que no veía. Esto me parecía algo raro, y me adelanté:

- Vos tenés algo que decirme, no?
- No, nada en especial, sólo charlar un rato, solas, ya que anoche éramos varias.
- Justamente (la miro fijo), vos no querés decirme nada sobre anoche?
- ¿Te gusta Renata? me descargó.
- No lo sé, le dije mordiendo una bola de fraile.
- Vamos, Elvira, a quién querés engañar?
- ¿Yo? a nadie. Es que no lo sé. El nombre no me gusta, pero ella no está mal, y tampoco lo que hace. Pero no sé.
- Ayer, antes de que llegaras me estuvo tirando la lengua.
-?¿?¿?¿?¿?
- Sí. Me preguntó qué te gustaba, tipo hobbies o esas cosas, y si estabas saliendo con alguien.
- ¿Y vos qué le dijiste? pronuncié casi tartamudeando.
- La verdad, que estás sola (hasta donde sé), y que te gusta la literatura, el cine, que sos casera.
- ¿Qué? Todo eso! Vos estás loca.
- Por lo que sé la piba es, es …
- ¿Torta?
- Ay sí, qué forma tenés de decir las cosas. A Sara nunca le digas así!, sonó a reto amoros.
- Ella es la torta mayor y me gana! Y qué se supone que tengo que hacer yo?
- No sé, vos ya sos grande, pero no quería dejar de decírtelo. Es que estás tan sola, tan sin rumbo… No sé.
- Gracias querida amiga, yo puedo sola, y además este tiempo de soledad me vino bien.
- Yo creo que te piensa decir algo. Qué sé yo, y si metí la pata, disculpame.
- No, eso no tiene perdón de ninguna diosa Mandy, de ninguna.

Comiendo con amigas


Cené en lo de Renata. Cené allí, pero no sola. Éramos de la partida Ana María, la profesa de títeres y directora de la obra de teatro, Bárbara (que parece que está saliendo con ella, pero se niega a decirlo, y ambas a demostrarlo), Amanda, y una amiga de Renata, Claudia.

Cocinó Renata: filetes de muslo de pollo al whiskey. Una cosa riquísima. Nunca lo había comido, y me perdí el proceso de cocción ya que no podía zafar de mi laburo.
La cena estuvo muy buena, tranquila, hasta que a los postres, a las más jóvenes se les ocurrió la idea de jugar a dígalo con mímica, ¿se acuerdan de ese juego? Aquí al menos fue muy popular (me refiero a mi país). Las mayores nos miramos con recelo, pero finalmente dijimos que sí. Por alguna cuestión del azar yo quedé en el grupo de Claudia y Renata. Jugamos con títulos de películas, de libros y de canciones. Yo debo reconocer que este juego me gusta, y que si lo juego con personas con las que me siento cómoda, todo está bien.
Me fui sintiendo cómoda hasta que empecé a sentirme algo excitada. Loco ¿no? Es que las chicas, para darme las claves se acercaban mucho a mí, y Renata por poco me besaba la oreja para decirme, por ejemplo, “En busca del tiempo perdido”. Proust se hubiese dado una fiesta con esta escena, y creo que hubiese estado celoso, si alguna de ellas era Albertine.

La rica comida, el calor de la salamandra, el vinito, el acaloramiento del movimiento lúdico fue dando paso a cierta humedad que al menos hacía dos meses que no percibía en mi cuerpo al estar cerca de otra persona. Y eso me puso en alerta, además de tensarme toda la parte baja de mi cuerpo.

Decidí volverme temprano (ya eran las dos de la mañana) y esas mujeres (todas ) querían seguir jugando. No sé si por compasiòn o simplemente amistad, Amanda también decidió irse y traerme a casa.
La ducha está lista, una linda camisa de cama también, pero no quería dejar de anotar esto mientras me dura esta sensación linda de vida.

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Lar ga noche

Sí, larga noche la de anoche. Hoy gusto a uva concentrada en mi boca, una especie de nube etílica volando por los alrededores.
Me despertaron los bocinazos, los gritos, el estruendo mundialero: “Argentina! Ae-gen-tina!”.
Me desperté puteando, y como pude me arrastré hasta el baño. Me quedé en remojo como una hora.
Detesto los mundiales, detesto las borracheras al pedo. Detesto verme caer en picada.

Reality show

Tirada en la cama me pregunté si la vida amorosa de las personas no es un gran reality show dirigido por un/a verdadero/a big brother o sister.
Vos nominás, te nominan desde adentro y desde afuera del juego. Todo el mundo sabe qué pasa y qué deja de pasar y algunas personas como buenos narradores omniscientes saben todo y aún más: predicen qué pasará.
Así puedo ver ahora mi relación con Melisa. Eramos las dos pero con un montón de circo alrededor; circo más o menos bien intencionado, voyeur, inquisidor. Hubo para todos los gustos.
Quizá para tener una próxima pareja deba hacer un reality show: Elvira P. busca mujer interesante, que el caliente el alma y que no le enfrie el cuerpo; interesadas escribir a: ….. Yo tengo un mundo de sensaciones que puedo regalar, como cantaba Sandro.
Uy uy uy, el viejazo. Me pegó fuerte, hondo, profundo, cojonudo, o debe ser el Syrah de esta noche. Hic.
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En me dio de otra obra


Sin duda alguna, la mía no es un obra de títeres, es un obra de reconstrucción material y emocional.
Cuando dejé de escribir este extraño diario (tan público) estaba en medio del arreglo de lo que fue mi casa de infancia. Aún sigo con eso, no es tan fácil ya que dependés de los albañiles, de su buena voluntad y que tus momentos fuertes de entrada de plata coincidan con la presencia de los señores antes mencionados.

Debo decir que la casa está quedando muy bien, que intento que sea lo más acogedora posible, y que desistí de la idea de hacer en ella un centro cultural. La experiencia con “La Mariposa” me ha puesto sobre aviso: un pueblo es un infierno muy grande para cualquier cosa que salga fuera de “lo normal”, del contexto de las “leyes naturales” y de lo “conservador”. Es más, me quiero ir de aquí. Sí, a la vejez viruela me quiero ir.
“La Mariposa” no cerró, pero le caen los canas para ver qué pasa allí, les mandan a los de bromatología, le han hecho pintadas fundamentalistas en las paredes. Roberto ya está cansado, pero sigue adelante.
A veces, cuando nos juntamos, terminando diciendo: ¿Y si nos vamos a Rosario o a Buenos Aires? Lo estamos sopesando, pero creemos que las cosas hay que hacerlas en tu lugar de pertenencia, o al menos en donde estás viviendo. Ya sé, ya sé: no hay que inmolarse si no se puede, sólo intentarlo y ver qué pasa.

Con todo esto en mente, lo que quiero hacer es terminar de arreglar este lugar, mudarme aquí para no vivir en un edificio por más planta baja que sea, y pensar en mi retiro: laburo, amores, ciberespacio. Volver a la concha del anonimato. Volver a mi ser Elvira, bien adentro y de alpargatas.
Ando medio telúrica, medio depre, medio ¿acartonada? No, qué va. Un alma lastimada no se acartona sólo se blinda, pero como bien se sabe: siempre queda el talón de Aquiles.

Sólo sé que no sé nada

¿Qué sé de mí? ¿Qué sed en mí? La luz, la búsqueda de luz, el movimiento de la planta hacia el sol, la clorofila brillando y en verde pleno. ¿Verde no es el color de la esperanza? Lo quiero como mi bandera, junto a la bandera arcoiris.
No sé nada sobre mi. No sé qué contar de mi, ni en este blog ni a mis amigas, recientes conocidas, amantes o ex amantes.
¿Café urgente? Lo odio: Hola, qué tal, cómo estas? Bien, bien, trabajando, qué calor de locos, qué frío de mierda; sí, descubrí que tengo media hermana; no, no hago el amor desde hace dos meses más o menos; chau, nos vemos. un beso.
¿Qué es eso? ¿Un resumen de noticias? ¿Qué se puede decir de una entre las iguales? ¿Qué se puede decir fuera del ámbito seguro de cierto conocimiento? Hola, soy lesbiana, y vos? No, no funciona así el mundo.
Sólo sé que estoy en un zona desértica (Santa Lucía y mi alma). Soy una especie de beduina que va por allí con su camello. Soy una especie de vagabunda metafísica, y si bien no me molesta del todo, esta sensación es algo extraña para una tipa que suele sentirse segura, ir de frente y bancarse la vida bien sola
Posted by tomas_e at 21:38:56 | Permalink | No Comments »

La pa sión

- El texto lo laburamos entre todos. Es muy intenso ese proceso, y no es tan fácil, me explica Renata desde el otro lado de la mesa, mientras saborea un chocolate.
- Y estuvo buenísimo que me preguntaras sobre el texto. ¿Sabés? Mucha gente se queda colgada sólo de los muñecos, pero en las obras que hacemos va todo junto.

Le escribí anoche, y enseguida me contestó, y quedamos en desayunar hoy para luego hacer unas fotocopias del texto de la obra.
No puedo dejar de su oir la voz de Renata, su relato apasionado sobre lo que hace desde que era muy chica. Apenas tiene 35 años y parece que hubiera vivido mil, tal es su intensidad, su verborragia, su frescura.
- Si querés, podés venir esta tarde al Hospital Municipal, en el patio haremos la obra, y quizá puedas oir un texto cambiado. Muchos somos los que variamos el texto.
- A qué hora es?
- A eso de las 4 y media, es cerca del sector de pediatría.
- No te prometo nada, quizá pueda escaparme un poco de mi trabajo.
- ¿Vos qué hacés?, me preguntó. Yo intenté resumir mi vida, casi imposible.

Corazón de papel maché

Fuimos con Amanda y Bárbara a ver una obra de títeres para adultos. Se llama “Quiero saber quién sos”, y el grupo es de acá, “Corazón de papel maché”.
Siempre me gustaron los títeres; cuando era chica tuve unos cuantos, y algunos me los hice yo misma, ya saben: el corazón del rollo de papel higiénico y otros papeles y acuarelas. Todo valía para jugar.
Ana María, la profesa de los titiriteros es amiga de Bárbara y es por eso que terminamos acá. Creo que son más que amigas, pero Bárbara se negaba ante mis indirectas.
La obra estuvo muy buena, un texto muy poético, con interesantes momentos metafísicos. Unos de esos momentos es representado por “Augusta”, un títere rengo y ronco: “Yo quiero saber quién sos, quiero saber quién soy. La laguna del amor nos atrae, no por su canto de siriríes alborotados, sino por las imágenes que se reflejan, cientos de narcisos flotando, y adorando el ego solitario. Basta! Basta! No me engañes corazón, no vuelvas a hacerlo”.
Cuando terminó la obra fuimos a cenar con Ana María y algunas de las personas de la troupe. Allí conocimos a quien da vida a Augusta, Renata, y a ella le pedí que me escribiera ese fragmento, para poder guardarlo.

- Hay una parte que es siempre la misma, pero otras partes suelo improvisarlas.
- Qué interesante, le dije, y qué parte improvisaste hoy?
- La del engaño, mejor dicho, el pedido de no engaño, me dijo.
- Creo que fue justamente eso lo que me atrajo del texto, al menos ese remate.

Renata me miró fijo: ¿tenés papel? Así te lo escribo ahora, puedo llegar a olvidarme después de unos vinos.
Arranqué una hojita de la agenda y se la pasé. Con tinta verde me escribió el texto, y una dirección de correo electrónico.
- Escribime, así te paso el texto de la obra, completo. Claro, si querés

Posted by tomas_e at 21:38:04 | Permalink | No Comments »

Si lencio y palabras

No fue fácil mantenerme alejada de este teclado que me acompaña a todas partes.
No fue fácil continuar sola, y llorar y reír al mismo tiempo.
No fue fácil continuar con la vida interna y con la social.

De todas formas el silencio del escribir público fue un descanso. Un correrme de la mira, y dejar de recibir dardos, flores, floreos, garras envenenadas, poemas anónimos.
Un silencio que vio crecer proyectos, despertar algunos sueños, bajar algunos kilos, sacarme el piercing, escribir otras cosas, seguir en Santa Lucía (no sé por cuánto tiempo).

Esto es algo de lo que escribí:

Sucumbo al sonido enrejado
de las trampas de la vida: tu voz, amada,
desasida en el juego del sexo que se rompe,
que se abre ajeno al deseo de no beber más
ni del cáliz, ni de tu sangre, ni de la vida perdurable
de las mentiras piadosas. Sucumbo, en penumbras,
a tu figura que acecha, al desvarío de recaer
de rodillas ante mi propio verdugo.

El regreso de la muñeca

Posted by tomas_e at 21:37:14 | Permalink | No Comments »

Man os a la obra

- No sabés lo que me duele la espalda, le digo a Amanda que me mira desde atrás de una sábana húmeda.
- Me podés decir para qué contratás albañiles si vos andás detrás de ellos.
- Es una buena pregunta, pero como voy encontrando cosas en cada rincón que van limpiando, quiero quedarme allí.
- ¿Y vas a vivir ahí también? me pregunta.
- No lo sé, no quiero mezclar el lugar de trabajo con el espacio personal, pero cada vez lo pienso más y tengo ganas de vivir allí y conseguir otro espacio para el centro cultural.
- A vos sola se te ocurre arreglar la casa que fuera de tu vieja y poner un centro cultural.
- Era eso o el spa a medias con Roberto, le digo buscando un cigarrillo que quiero dejar de fumar.
- No te veo con un spa, salvo dándole masajes a las chicas.
- Andá no seas guacha, que ya a esta altura parezco la Virgen de Santa Lucía.
- ¿De verdad? ¿Ni un piquito? ¿Ni una paja?
- Che, eso no se pregunta. Paja, claro que sí, pero un cuerpo humano, real, no.
- ¿Y Bárbara?
- Es divina, es hermosa, y muy buena persona, pero no quiero hacerla mierda, no se lo merece. Mirá Amanda…’
- Te miro, amorcito, te miro, me dice pasándome un amargo.
- Mirá, lo de Melisa me dejó como amarga, demasiado ácida, con ganas de morder a quien pase por adelante mío.
- ¿Te la cruzaste? Santa Lucía no es tan grande.
- Sí, en el supermercado, estaba con otra pendeja que no conozco.
- Hmmm tu tono me suena a celos…
- ¿Celos? ¿Yo? Andá. No, sólo te digo que no conozco a la que estaba con ella. Ni quiero conocerla. La ciudad es chica, como vos decís, pero creo que ella se está cuidando de no andar por mis zonas, que ella conoce bien.
- Decime Elvira, decime con el corazón en la mano: ¿alguna vez te enamoraste de verdad?
- De Melisa.
- Digo antes, y que haya durado.
- Ja. Linda pregunta me planteás un miércoles a la mañana. Sí, me enamoré en serio, pero de eso no quiero hablar.
- ¿La conozco?
- Sí, la conocés, si sos como mi sombra.
- No exagerés. Pero quiero que me hables de ella, dale.
- Algún día lo haré, pero ahora debo ir a la oficina y luego a la obra de reconstrucción de mi nido de infancia.
Nos abrazamos y salí para acá, antes de que se largue la lluvia. Cielo amenazante y los albañiles por las dudas no vinieron.


Noche de Oscars

Desde las 19 hs. en “La Mariposa” hay una pantalla gigante y se está pasando la Red Carpet pre-Oscars.
Roberto lo decidió a comienzos de esta semana. Vengo de allá para cambiarme de ropa y volver dentro de un rato.
Hay varias películas que están relacionadas con la comunidad LGBT. Podemos conversar al respecto, pero bueno, allí están esas historias.
Así que mejor que en un resto-bar LGBT ver esta entrega de premios.
Somos cholulos, y qué?

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Posted by tomas_e at 21:36:17 | Permalink | No Comments »

Declara ción

Fue así, me sonó a eso, y por eso mismo nos reimos mucho. Hoy fui a almorzar a lo de Bárbara, y entre spaguettis y tintillo, esta bella mujer se me declaró: “Quiero estar con vos, ya sabés, como tu… no sé… novia, compañera???”.
Sólo le pedí que me diera tiempo, que no la quiero lastimar, y que tampoco tengo tantas fuerzas para volver a intentar algo.
Le fui sincera: “Melisa siempre estará. Soy yo la que tendrá que trabajar para no recaer. Y muchas veces no estoy tan segura de no querer recaer”.
Si me oyera mi psicóloga. Sí volví a mis sesiones, y me hace bien.

Estaba muy bella Bárbara, y tiene esa seguridad de su vida pasada, de sus decisiones, del saber gozar de la soledad cuando le toca, y gozar con quien le toque en el amor/deseo.
- Yo te espero Elvira, pero no toda la vida ¿sabés?
- Sí… lo sé. Gracias por decirmelo, por ser directa y clara.

La imposibilidad de la amada

Ausente, es así la mirada. Un disgusto en el cuerpo, una urgencia en los dedos. Un deseo que clama por la cima a conquistar.
Latente, es así el recuerdo. Esclava soy, de mis misma y de vos.
Agitación, es así la abstinencia: de tu nombre, tu voz, tus caricias, de tu sexo.
Compleja, es la duda, la existencia.

Dejo de ser poética (y patética para algunes) y digo: a pesar de todo, me la banco. Ah, sí, no es fácil. Cuando una se intenta amputar el deseo, o si cree que lo logra, el miembro (con perdón) amputado parece seguir allí.

Bárbara aparece como una sombra, un vestigio, pero tampoco. No estoy con nadie, con ninguna, apenas con mi.

Intento rearmar mis días, por eso el silencio. ¿Qué contar, la soledad? ¿El regusto amargo de verme un par de arrugas? ¿Las ganas de sacarme el piercing o hacerme otro?

Posted by tomas_e at 21:33:44 | Permalink | No Comments »

Alas de liber tad

Hoy las ví, en el parque. Iban tomadas de la mano, o bien se abrazaban. Avanzaban entre la gente, que se escandalizaba, sin importarles nada salvo su amor, su relación.
Eran bellas, hermosas en la locura que da la libertad, el poder andar por la calle siendo quien se es.
Cuando las vi me sentí muy fuerte, con esperanzas de que algo cambie realmente, y que cambie en un pueblo tan chico y tan de mierda como este.
Ya sé que el cambio empieza en una misma, pero depende las personas no es cosa fácil salir y decir: Hola soy lesbiana/gay/trans. No, no lo es. Yo noto el temor en las miradas, en los cuerpos de quienes suelen ir a “La Mariposa”. Recuerdo mi propio temor, primero por el amor en sí, estar enamorada y que la otra persona no sepa o no te quieran da temor, además de tristeza, pero el temor por la discriminación, porque te pueden hacer a un lado, es bien feo. Por suerte lo fui pasando rápidamente, y como estas chicas me tiré en la pileta siendo muy joven, y me banqué que me dijeran de todo, que la llamaran a mi vieja y le dijeran cosas por teléfono.
Hoy sentí que al verlas a estas chicas, de menos de 18 años, me crecían alas, alas de libertad, de esperanza, de poder verme a mí misma en una relación menos loca; un piso desde donde poder construir(me) otra vida: menos camas, menos soledad.

Los reflejos de la mente

Anoche, mientras cenaba con Amanda y Bárbara, tuve una sensación rara: algo parecido a la curación, a partir de las lamidas de esta animal que soy.
Animal humana que reconoce la finitud de todo: la vida, el amor.
Anoche recordábamos nuestras vidas en la época de la dictadura, nuestras ideas y vueltas; la gente amiga desaparecida, la exiliada, los amores, la censura, el miedo.
Ya todo el mundo leyendo sobre el próximo aniversario de la última dictadura militar, y es casi imposible dejar de hablar de ello.
La recordé a Ana, una amiga en común con Amanda… ¿estará en España aún? Recuerdo haberme enamorado de ella, pero nunca le dije nada. La amé y deseé en silencio durante años.
Me puse a pensar en mi propio exilio, en la biblioteca quemada y enterrada.
Bárbara nos contó que también se tuvo que ir. Cuando vinimos a casa nos quedamos charlando hasta las cuatro de la mañana. Hoy antes de salir a trabajar, la desperté con un mate. Ella durmió en el living, y al despertarse, con ojos medio colorados me dijo: “No pude dejar de soñar con persecuciones con perros”.
Posted by tomas_e at 21:32:08 | Permalink | No Comments »

Lo pasa do, pasa do

No es una metáfora: cambié la cerradura de la puerta de mi departamento.
Limpieza: despaché con un cadete las cosas que se habían quedado aquí de M.: CDs, libros, ropa, cuadernos, y mañana irá la gata a casa de su padre. Extrañaré a Natalie Barney, pero las dos sabíamos que esto no duraría.

Vino, golpeó y no abrí. Me dijo de todo, vomitó todo: por despecho, por amor, por pendeja.

Lo nuevo: clases de yoga.

Carta de amor y despedida

Querida Melisa:

Espero que entiendas mi letra, y que puedas descifrar lo que quiero decirte entre los manchones de tinta. Si digo que fueron lágrimas sonaré cursi, y ya no me importa. ¿Por qué? Después de haber caído tan bajo, no me preocuparán unas lágrimas en un papel.
Las lágrimas significan que te amo, aún te amo, y como te lo he dicho más de un vez, creo que siempre te amaré.
Pero esta vez quiero poner el punto final, el real. No quiero abrir la puerta, y no la abriré. No quiero verte, y no lo haré. Si llegamos a cruzarnos, por mi bien (ya no puedo hablar en plural) te ignoraré.
Necesito alejarme de lo que me hace mal, y en este momento vos me hacés mal.
Quizá fui yo la que jugó con demasiado fuego, y no lo pude manejar. Pero ahora quiero hielo por todo mi cuerpo.
Te agradezco el haber estado en mi vida, haber podido compartir la tuya. Quiero retener los buenos momentos y aquellos no tan buenos en donde crecimos. Ahora creo, siento, que no estamos creciendo (ves, me salió el plural). Yo no crezco, y no me siento madura.
Y creo que ya a los 42 debo intentar otra cosa con mi vida, con mis sentimientos.
El piercing en mi pezón me recuerda lo pendeja que fui, y la locura con que te amé.
Quiero, si puedes, que me recuerdes bien.
Necesito un poco de paz, y hasta te diría menos ejercicio físico, y si vuelvo a hacerlo, que sea solamente de a dos.
Dulce, te dejo, no quiero hacer una carta muy extensa. Han sido meses muy movidos, muy emotivos.
Te quiero, sé que no te olvidaré.

Tuya, Elvira

Posted by tomas_e at 21:30:48 | Permalink | No Comments »

Un sueño de cuer po roto

Un sueño es, antes que nada, un desvío; atajo de la carretera de los gustos ingratos, del remanido sabor del deseo.
Sueño con mujeres, con serpientes, con labios, senos y estrellas fugaces. Caigo de bruces ante la concha más dorada, pero que a la vez es un agujero negro que me traga, y me vomita al espacio del olvido.
Lamo esos labios que me absorben, que se cierran sobre mí como un nacimiento al revés.
Soy esclava y reina de un cuerpo que ya no reconozco como mío, ni tuya, ni de ella.
Lava, lava de volcán que no lava nada la mugre del sudor, el pegoteo de dedos, labios, vaginas.
Así, un lenguaje directo: que ofenda, que desnude, que me saque este gusto amargo de la boca, del pubis, de mi clítoris.
¿Cuándo dije que sí? o mas bien ¿por qué dije que sí? ¿qué quería probar? Estar despierta hasta la mañana, no descansar, beber agua hasta el hartazgo.
Siento que me traicioné. Siento que es un final precipitado, no un nuevo final de una historia que recomienza cada vez que un latido, un dolor, una señal.
Algo se acabó, en mí. Quedé vacía. Sin voz(s), sin mí, sin ella.

Tres veces tres

¿Cómo explicarlo? Intentaré un esbozo, apenas un dibujo parecido, un esquema de palabras que represente el deseo desplegado en tres puntas, en tres vértices, ripios, mujeres.
Lo planearon ellas, me invitaron ellas, me hicieron caer, ellas: Melisa y Lucrecia. No digo que fue el sumum porque no lo fue; mi teoría de que una de las tres se queda pagando en algún momento es tal cual, y cuando me quedo pagando yo no me gusta.
No sé si lo volvería hacer, no creo que este trío, menage á trois, se repita: Lucrecia ya se fue, Melisa está estudiando para rendir, y yo estoy laburando a full.
¿Qué me queda de esta experiencia? Resaca de cuerpos en pugna.
Posted by tomas_e at 21:29:42 | Permalink | No Comments »